TEORIA DE FLOGISTO
La teoría del flogisto, sustancia
hipotética que representa la inflamabilidad, es una teoría científica obsoleta según la cual toda sustancia susceptible de
sufrir combustión contiene flogisto, y el proceso de combustión consiste
básicamente en la carencia de dicha sustancia.
Johann Becher propuso una versión particular de la teoría
de los cuatro elementos: el papel
fundamental estaba reservado a la tierra y al agua, mientras que el fuego y el aire eran considerados como simples agentes de las
transformaciones. Todos los cuerpos, tanto animales como vegetales y minerales,
estaban formados según Becher por mezclas de agua y tierra. Defendió también
que los verdaderos elementos de los cuerpos debían ser investigados mediante el
análisis y, en coherencia, propuso una clasificación basada en un orden
creciente de composición.
Becher sostenía
que los componentes inmediatos de los cuerpos minerales eran tres tipos
diferentes de tierras, cada una de ellas portadora de una propiedad: el aspecto
vítreo, el carácter combustible y la fluidez o volatilidad. La tierra que denominó terra pinguis se
consideraba portadora del principio de la inflamabilidad. Su nombre podría traducirse como tierra
grasa o tierra oleaginosa, que en la alquimia se conoce con el nombre de azufre, aunque Becher empleó también otras expresiones para
designarla, entre ellas azufre flogisto. Finalmente fue la palabra
flogisto la que acabó imponiéndose, gracias sobre todo a la labor del más
efectivo defensor de sus ideas, Georg Ernst Stahl.
ambién
se conocía desde hace mucho tiempo que algunas de estas sales metálicas podían
ser transformadas de nuevo en los metales de partida. Stahl explicó este
proceso suponiendo que los metales estaban formados por una cal y un principio
inflamable que denominó flogisto, por lo que la calcinación, es decir, la
formación de la cal, se podía explicar, al igual que la combustión, como un
desprendimiento de flogisto, el cual se liberaba del metal y dejaba la cal al
descubierto. El proceso inverso, la reducción de la cal al metal, podía ser
igualmente explicada como una adición de flogisto. Si una sustancia rica en
flogisto, como el carbón, era puesta en contacto con una cal metálica, podía
transferirle su flogisto y dar lugar a la formación del metal.
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